ESPACIO Y TIEMPO PARA LA BELLEZA DENTRO DEL PROCESO PSICOANALÍTICO – Mabel Sapino

Este escrito va al encuentro de una potencialidad manifestación temporo – espacial de la belleza en el mismo proceso psicoanalítico.

Al considerarla como un fenómeno psíquico dicha expresión y experiencia resultaría factible de ser compartida en la misma situación terapéutica ofertada.

Si suponemos la presencia de potencialidades creativas innatas en la persona, nuestra labor terapeútica resulta una apuesta a un proceso revelador sujeto a probables encuentros, fruto quizás de transformaciones logradas en el mismo proceso psicoanalítico.

La belleza como la misma creatividad dada sus cualidades podría como una revelación llegar de modo inesperado. Podría sorprendernos, saltando de algún espacio mental vinculado a representaciones insospechadas anunciando lo que  quizás a posteriori deba ser sometido a un trabajo de elaboración.

Malestar o belleza en si misma no implican un proceso creativo.

Proceso creativo y proceso psicoanalítico se asocian[1], y la belleza como la misma creatividad dada sus cualidades podría como una revelación llegar de modo inesperado y sorprendernos vinculada a representaciones insospechadas.

Malestar o belleza en si misma no implican un proceso creativo, pero las experiencias estéticas en los albores del narcisismo, estarían imbricadas tanto con una potencial creatividad primaria del ser como con las iniciales marcas del deseo. Ciertas formas de la vida temprana perviven en las mismas búsquedas de la vida  adulta como un motor de metamorfosis transformadora del self. Si espacio y  tiempo en la sesión pasan a ser y estar al servicio del cuidado y transformación de esa vida, las cualidades del proceso y “medio psicoanalítico” son  favorables circunstancias para que lo novedoso emerja.

Las experiencias estéticas de los albores del narcisismo conservan la experiencia de lo sensible, lo arcaico y temprano del psiquismo que roza lo trascendente y nos fuerza a recorrer fronteras conceptuales y aunque la apertura del tema no pretende un diálogo inter- textos con cuantos autores atendieron al fenómeno dentro y fuera del psicoanálisis[2] lo absoluto se asoma.

Capturado el instante como  hecho clínico la belleza sorprende.

A –Un hecho clínico

En la sesión una paciente ofrece en el marco del diálogo psicoanalítico un relato. La envuelve y con sus envolturas crea un clima de encuentro que recrea su particular circunstancia vital. Con su modo de andar,  su modo de decir hoy- se me ocurre- predispone a quien escribe, yo la misma analista.

 De aquella sesión y contenidos recupero un instante donde lo bello resulta un hecho clínico que capturo para la escritura[3].

“Que contarte… que decirte… fue todo tan intenso fue una revolución.

 Tenemos un bebe …muy bello (p[4]) bello… (p)eso… (p) eso es lo primero (p)

Que sé yo, un montón de cosas que no son como yo me imaginaba (p)… que fuera todo tan intenso… (pausa más larga)

Tardé en llamarte (p).

Estoy asombrada por lo fuerte que es el vínculo con el bebe, 

Estoy desorganizada pero esto es lo primero que hago(p) No sé porque no se pudo… (p-p)

Lo primero es que todo sea armonioso… no sé… cuando él quiera tomar.

Los pediatras dicen libre demanda (p) y si no tomaba lo traía, pero como tomó un rato antes vine sola.(p-p)

¿Cómo organizar y no imponer?(p)

Él duerme profundamente y… ni onda de ir a trabajar.

¡Lo que es sostener la vida! ( cambia su entonación es de asombro) Que bárbaro que es (p)

depende del padre y de mí, más de mí que le doy la teta, me sorprende lo frágiles que son…”

Indico sus cambios de tono, el asombro y lo vivencial del encuentro porque como compases hacen a la armonía de su hablar. El clima que logra crear es calmo y tranquilo, acompañando su relato con un pausado modo de decir cálidamente entonado a mi escucha.

Logra mantenerse ella en su descripción como en otra realidad donde predomina la cuidadosa manipulación y manejo del cuerpo del bebe y la embellezada devoción de un extasis propio de la descripción de un instante de creatividad primaria, lo que invita a recrear en mi configuraciones estéticas al estilo de las de las de las madonas con sus niños.

Expresar con delicadeza esta cuestión subjetiva en la presentación que hace de si-misma “como madre trayendo a su bebe”.

Aquella advertencia de D. W. Winnicott me acompaña

 “ Esa creatividad puede ser robada con suma facilidad por el terapeuta que sabe demasiado (…) no importa cuanto sabe este, siempre que pueda ocultar sus conocimientos o abstenerse de divulgarlos”[5]

No solo presencio, la mostración de una escena comparable a las experiencias artísticas, religiosas o de encuentro con lo absoluto en la misma naturaleza. Estoy allí y esa es la configuración que recrea en mi en silencio.

Ella dice de lo bello y de una forma de belleza que la maternidad despierta, y yo más tarde lo retomo y escribo sobre este instante que también sentí como bello.

¿Intento procesarlo?¿Entenderlo?.

Conservarlo, transformarlo y objetivarlo resulta un movimiento para que quizás no se pierda algo de lo íntimo de un tiempo vivido en la sesión. La experiencia en si dice de una temporalidad existencial a la que se arribó acá conmigo y que o es nueva y original o ya estaba quizás guardada en algún repliegue subjetivos. Lo cierto es que vivió y se dio como un hecho.

Al leerlo quizás ya no se encuentre la belleza que flotaba en el ambiente porque ya este es otro contexto, y como un perfume ya se ha  evaporado. Pero es entonces interesante capturar lo instantáneo y fugaz de lo bello que emerge y que se esfuma atravesando las fronteras de lo artístico y filosófico a la hora de su conceptualización.

La belleza se había presentado como un fenómeno y su registro resulta una opaca  evidencia de su revelación en un espacio. Solo un artista podría hacerlo, ya que me refiero a un espacio y tiempo irrepetible y único.

Siendo una divulgación exclusiva entre colegas -no artistas- apelo al saber de una experiencia de momentos que sin duda todos los que estamos en el oficio vivimos en alguna oportunidad.

Estuvo allí el instante, que puede contener tanto del memorar como de lo inaugural. Por eso anoté al comenzar algo que alguna vez leí sobre ciertas formas de la vida temprana que perviven en las búsquedas de la vida adulta como un motor de metamorfosis transformadora del self y su mundo. Quizás esta experiencia existencial muy temprana guardada en ella es la que con este bebe emerge, y se despliega – dadas estas circunstancias de vida- en los territorios del espacio potencial acá conmigo como fruto de una nueva creatividad.

Su ser en esta metamorfosis de la maternidad se expresó como un fenómeno que adhiero en llamar bello, bajo la forma de una experiencia estética intensa y positiva. Comunica sobre su estado y trasmite una  “tierna belleza“ maternal de entonamiento con su bebe. Es una vivencia del ser y del hacer el bien. Esa cualidad es la que intento reflejar en mi testimonio ya que considero que lo hace desde un lugar auténtico del ser.

Atendiendo a la recomendación del maestro no analizo si se debate y justifica por el tiempo que se ha tomado ni digo de la fuerte atracción con su bebe; solo recibo y comparto; casi contemplo. Es francamente un instante conjugado. Tiempo y espacio psíquicos de la natural de una belleza anonadada estaban siendo revelados.

No señalo ni interpreto si el tiempo se le desordenó y se le pasó bastante sin venir.

No menciono su desorden y su fusión mezclando devoción y asombro de algo propio puesto allí en el niño. Dejo que exista, se recree y lo comparta.

El espacio y tiempo de la sesión favorecieron la manifestación de una bella ternura maternal  que no impostó, ni ocultó sino que confiada ofreció cuidadosamente.

Trataba sus palabras como a un bebe a depositar suavemente en la cuna. Sin duda eran representaciones con ligadura y carga.

El encuadre no se impuso sino que se amoldó. Ella se tomó el tiempo que precisaba, y se animó a traer su intimidad sin temor a ser despojada.

 Si lo creativo emerge ¿será porque un espacio propio del narcisismo se recrea y sostiene?

¿Es un afecto que por efecto del narcisismo que se introduce que genera esta actitud analítica?  ¿Se describe un fenómeno que pone en riesgo la disociación instrumental?

La paradoja de un encuadre que se ofrece y sostiene genera el clima sutil que reclama lo que debe manifestarse. Al psicoanalista se le revela un fenómeno propio de territorios psíquicos intersubjetivos donde la responsabilidad es mutua para  el que ofrece y el que recibe.

La misma escritura resulta un recurso y herramienta como un modo de elaboración al impacto estético que hace su propio proceso.

Tomar la belleza como una categoría en una investigación implicaría preguntarse metapsicologicamente por un entretejido que nos lleva a los destinos de una experiencia de encuentro que nace entre los pañales del ser y de la misma pulsión que se satisface en los regazos y la mirada dispuesta y devota de una madre.

Formularse interrogantes que pulsarían por respuestas es lo que nos queda luego de vivir dichas experiencias que nos conmueven y trascienden.

Quizás la escritura intente que lo bello logre vivir más allá de la intimidad de la sesión así como la acción de decir de la paciente hizo posible que se recreara su relación con su bebe en la virtualidad de la sesión.

¿Cómo definimos la belleza? ¿ Acaso como un encuentro con cualidades de perfección en otro, ya sea en una situación persona  objeto sonido  concepto o conjunto de ellos? .

Acerca de su subjetividad u objetividad diremos ¿estaba dentro de mí? o¿ estaba en ella? ¿estaba en el bebe?  o ¿estaba en el relato? y/o ¿estaba entre nosotras?

Quizás como algo que estuviese adentro y afuera – algo de lo paradojal- pero a su vez se comparte en estado de armonía subjetiva con otro y que envuelve el encuentro y se exterioriza de modo sublime.

Yo no sabía cómo ni  qué había pasado con ella. Llegué a imaginarla entrando con su bebito en brazos, como en otros casos había sucedido con otras pacientes.

Disponerse a recibir y vivir el encuentro formó parte del misterio y de la revelación.

Sin dramatismos ella sencillamente se ofrece, y yo reflexiono a través de la escritura como un modo de ir de lo sensible a lo conceptual en sutiles manifestaciones envolventes del narcisismo.

B- Otro Hecho clínico

Hace unos años una joven había llegado a mi consultorio abrumada con las  amenazas de abandono en su vínculo de pareja. El suyo era un problema de apego ansioso y simbiótico que arrastraba desde su infancia y hacía eclosión en su pareja.

Atendiendo a  lo contratransferencial nominé al fenómeno de entrada por su presentación, la modalidad de relación, sus sueños y estilo de vida veloz , como desplegando un tipo de “belleza salvaje”.

Un ritmo “too fast” como ella solía llamar se fue instalando en el proceso. Esos aires nos paseaban de lo tormentoso a lo intimista y lo nada estable pasó a ser su patrón.

Con ella no había lugar ni tiempo para el aburrimiento pero su inestabilidad emocional recreaba contratransferencialmente el clima de cuidado parental propio de un yo deficitario, que volvía tras algo de lo traumático existencial de su origen.

Se la vivenciaba tormentosa, atormentada y atormentadora y todo su encanto se diluyó entonces.

Podía  –desde mi lugar de psicoanalista- imaginarme presenciando una tormenta en el mar o en medio del campo, o tal como se escucha en una composición musical los encuentros y contrapuntos de instrumentos que nos llevan de un “allegro con brío al piu andante”  y de un movimiento potente y furioso a uno de calma[6]. Lo sensible era potente y la belleza también se presentaba aunque generara sufrimiento.

Estaba junto a una bordeline y entonces comprendía porque su pareja no quería seguir con ella. Sin embargo por momentos, su extraña belleza parecía desplegar algo enigmático y  paradojal[7] que volvía a cautivarlo.

Cerrando pues, considero que resulta de interés incluir este fenómeno de “la belleza” dentro de los avatares de los destinos de la pulsión en la vida de relación, los procesos terapéuticos, y las mismas patologías narcisistas.

Conclusiones:

El proceso psicoanalítico guarda en su encuadre y relación la potencia de una temporalidad y espacialidad creativa que ofrece la oportunidad a experienciar el pasaje de lo sensible a lo conceptual. La belleza nos vista en los procesos transportandonos por diferentes estados que van de lo excitado a lo calmo. Ella misma dice de un proceso de integración del self que va tomando formas.

En la sesión el compromiso intersubjetivo alcanza a ambos protagonistas y estos hechos clínicos evidencian  estados límites del narcisismo donde lo inspirado o inspirador y lo bello se rozan.

Confrontar formas  de belleza  tierna o violenta revelan la proximidad de lo creativo con lo pulsional. Para elaborar y transformar el ser y el hacer son convocados. La complejidad en lo transferencial y contratransferencial se daría en este encantamiento y seducción que el narcisismo contiene.

 Sus múltiples y diferentes manifestaciones psicopatológicas se apropian de formas y usos de la belleza con fines organizadores de fantasías  perversas o de defensa y /o auto curación de si – mismo.


[1] Sapino,M Tesis doctoral
[2]Platon- El Banqueteo de Amor. Fedón o del alma- Luis Gil – catedrático de Madrid- en Introducción y notas al Fedón cita que la segunda navegación lleva a Sócrates a un cambio del método pasando de las cosas a los logos y del mundo sensible a los conceptos.“Este  método dic-, pag. LI – adquiere su pleno sentido cuando lo que admite Sócrates como principio y fundamento es la existencia de las ideas, lo bello, lo bueno, lo grande en si, las demás realidades de este tipo”. Ya en su introducción al Banquete este mismo autor  -Luis Gil-refiere” La doctrina de  las formas está estrechamente vinculada a la teoría del conocimiento y a la doctrina del alma, que no pueden concebirse separadas. La idea de belleza en el Banquete, en su soledad, eternidad y uniformidad y en el mismo hecho de ser el fundamento de la belleza existente en la multiplicidad de cosas bellas reúne todos los requisitos para ser un arquetipo, una forma ideal un eidos “(…)” El eros platónico en el Banquete, es definido también como un ansia de cosas buenas y de felicidad, como un deseo de posesión del bien. La idea de la belleza se identifica en la República con la idea del bien. El amor en el Banquete culmina en la contemplación; en el Fedro mediante un proceso similar de depuración de bajos instintos será la fuerza salvífica que devuelve al alma las alas perdidas…”
[3] Sapino, M: Narrativa escrita y relatos de experiencias. Intersubjetividad y transferencia de la vivencia traumática.
[4] (p) una suave pausa (p-p) pausa larga
[5]  Winnicott, D: Realidad y Juego, pag 83
[6] Tchaikovsky, P Concierto Nº 1 en si bemol menor para piano y orquesta OP. 23[6] Ib. Hagman, G: El sentido dela belleza- Libro Anual de Psicoanálisis XVIII
[7] Bollas, C. Pag 229. La Sombra del Objeto.

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